En la primera parte de este título se da la impresión de que se separa la práctica del quehacer artístico, de la aplicación de la ética en el arte; esto es la aplicación del mercadeo en las obras , haciendo que el precio prime por encima de la calidad y el contenido y lo ético sería colocarle precio al objeto de arte de acuerdo a lo cotizado que es el artista; tal es el caso de aquel autor de los muñecos de Disney, con denotaciones criollas,sin quitarle crédito a su connotación.

Es tan subjetiva la instancia que determina lo ético en el arte como la variedad de puntos de vista; en mi criterio puedo decir que el artista se debe a su público; es decir a su majestad el público y no el público a su majestad el maestro tal. Ya pasaron los tiempos de los Divos a pesar que muchos viven en esa nuve y si bien su obra es reconocida por su buena factura, su personalidad la eclipsa.

Deberíamos tomar en cuenta aspectos fuera de los técnicos tales como el sentido, el impacto,, la temeridad del artista contemporáneo al desbordar los límites permitidos por una sociedad moralista pero colocando siempre la obra por encima del precio y aún por encima del mismo artista, a menos que el precio forme parte de las dennotaciones de ella siendo este simbólico y-o conceptual,dándole sentido y quitándole el tinte mercantilista; otro concepto ético es la expresión de la que los artistas se valen para comunicar, proponer y poner en consideración ante las múltiples miradas estéticas y éticas ;pero los creadores tambien deben pensar en el escenario cultural del momento pues si lo expuesto tiene sentido, llegaría a ser transgresivo, agresivo, irreverente,elogiado y aplaudido pues si llegase a causar el más leve sobresalto de los sentidos,cumpliría satisfactoriamente con su objetivo.

Por todo lo anterior se infiere que la palabra ética no se compagina con el arte dado que ella es sinónimo de límites morales propios de modelos de pensamiento convergente, mientras que este es de caracter subjetivo propio de aquellos pensamientos divergentes que se salen del mundo cartesiano. la clave para todo artista es entonces sentido que logre tocar los sentidos de los espectadores y de los críticos, con agrado o desagrado y valiéndome de la redundancia.